¿Tan mala hija soy? ¿Tanto os he hecho sufrir? Decidme porque permitís que mi autoestima esté por los suelos. ¿Que ganáis con insultarme? ¿Os sentís mejor por hacerme sentir el peor de los seres humanos?
¿Tan mala hija soy? ¿Que os he hecho? No se que podré haber causado que tanto odio tenéis hacia mi. ¿Por qué permitís que lo que siempre hay en mi rostro son lagrimas, pero nunca sonrisas?
¿Tan mala hija soy? ¿Por qué me destrozáis? No entiendo cual es vuestro afán en encerrarme entre cuatro paredes. He comenzado a tener claustrofobia por no poder salir de ellas. Habéis conseguido que ya no vea mi habitación como un santuario, si no que lo veo como una cárcel.
¿Tan mala hija soy? ¿Tanto odio me tenéis? Vuestra forma de menospreciarme, de humillarme, de torturarme no lo encuentro normal. A veces preferiría una paliza antes que vuestras palabras, creo que dolerían menos.
Lo único que me entran ganas en tardes como esta, es coger un par de cuchillas y abrir mis venas, ver como mi sangre gotea, y notar poco a poco como me voy sumiendo en un sueño eterno.
Sin embargo nunca soy capaz de hacer tal cosa, siempre pienso que algo mejor estará a punto de venir, pero como siempre, soy una ilusa que demasiado optimista.
Hasta que llegue el día que no sienta otra cosa más que ganas de morirme, y os prometo, os prometo con tal seguridad, que mi muerte caerá en vuestras conciencias, hasta el día de vuestra propia muerte.
Queda más que jurado.