-Eh Renato, ve más despacio - le dijo
Pero él no frenó.
Su risa se escucho por todo el coche, a pesar de llevar la música tan alta que podría reventar los tímpanos de cualquier persona.
Aceleró aún más.
Era demasiado joven, no entendía lo que estaba haciendo.
El copiloto rió junto con él.
-Renato, vas demasiado rápido y la carretera es peligrosa - volvió a decir
Volvió a reir.
No vio la curva.
No vio nada.
Solo sintió.
El coche chocó contra el cercado y volcó.
Ya era demasiado tarde, su cuerpo estaba demasiado maltrecho.
Y ahí quedó.
Miró desde fuera y se lamentó por no haber frenado.
El cuerpo de su amigo yacía sin vida en el suelo, seguramente producto de haber salido disparado del coche.
El copiloto luchaba por salir del coche, quedó sin fuerzas y se desmayó.
Y él.
Pobre chico inconsciente, con su cabeza estrellada y reventada.
Y ahí quedó, atrapado en aquella carretera.
diecinueve años.
Y ahora os digo, no creais que esto es producto de mi imaginación. No. Ojala fuera así. Pero no lo es.
El sabado, día 5 de septiembre, un amigo mio perdió su vida mientras conducía su coche, viniendo de una fiesta, en la cual había bebido hasta la saciedad. No pensó. No pensó.
JODER.
Y ahora no está. Junto con él se llevó otra persona que no tenía culpa de su inconsciencia.
¿Por qué no pensaste? ¿Por qué no esperaste?
¿Por qué tuviste que irte? Yo te debía un café, ¿recuerdas?
¡QUIERO PAGARTE ESE PUTO CAFÉ!