viernes, 13 de abril de 2012

Huesos Rotos

La noche se cerraba sobre mi cabeza haciendo que corriera más asustada aún. Mis piernas corrían y corrían huyendo de algo ¿pero de que?. Mi mente me ordenaba correr pero mi corazón me ordenaba que parase. No sabía a cual obedecer. Sabía que si hacia caso a mi mente podría librarme de una pesada carga pero si le hacía caso a mi corazón esa carga me haría feliz.
Intenté correr más veloz, pero mis piernas comenzaron a frenar y finalmente me quedé parada.
Una lechuza me llamó a lo lejos.
Las nubes tapaban la luna llena.
El viento soplaba agitando los árboles con furia.
Mi corazón amenazaba con salirme del pecho
Mi perseguidor me alcanzó.
Estaba perdida por completo, no existía salvación para mi, me había atrapado y ya no había forma de salir. Tenía que aceptarlo, estaba a merced de mi perseguidor.
Me obligó a girarme.
Me miró a los ojos.
Alzó mi barbilla con un dedo.
Se acercó demasiado.
Sus labios se unieron a los míos.
Terminé por morir desangrada, en sus brazos. Mi corazón ya no latía.
Dejé de ser yo misma, para convertirme en una simple títere en sus manos.
Sin saber que rompería cada uno de mis huesos con una sonrisa


No hay comentarios:

Publicar un comentario