¿Y si en vez de querernos mucho, nos queremos menos y aprendemos a querernos bien?
Gran frase, sabia, si señor.
Quizás ese fue nuestro problema, quizás nuestro error fue querernos tanto que se agotó el amor. Quizás todo lo que deberíamos haber hecho era, querernos bien, y no querernos a gritos, a riñas, a discusiones.
Simplemente eso. Querernos menos, pero querernos bien.
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