Ella le miró, el la miró.
En aquel momento, para ellos, el tiempo se detuvo, dejando que ambos se sumergieran en sus miradas.
Recuerdos que florecían, felicidad y oscuridad iban juntas de la mano.
Ella quería dar un paso hacia adelante. El quería dar un paso hacia atrás.
Ella quería besarle. El quería odiarla.
Ella quería recordarlo. El quería olvidarla.
Pero ambos estaban seguros de una cosa. Ella lo amaba a el. Y el la amaba a ella.
Ella dio un paso adelante.
El dio un paso atrás.
Ella lo miro sin comprender su actitud.
El se dio la vuelta y se fue.
sábado, 28 de enero de 2012
martes, 29 de noviembre de 2011
Caminos a lugares seguros
Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que "el tiempo todo lo cura" es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.
La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que "el tiempo todo lo cura" es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.
viernes, 11 de noviembre de 2011
El Mundo
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso - reveló - Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, quien se acerca, se enciende.
El libro de los abrazos.
Eduardo Galeano
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso - reveló - Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, quien se acerca, se enciende.
El libro de los abrazos.
Eduardo Galeano
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Curiosidad
No es que tenga nada que decir... simplemente...
¿Donde van los patos de ese pequeño lago de Central Park en invierno cuando se congela?
¿Donde van los patos de ese pequeño lago de Central Park en invierno cuando se congela?
lunes, 31 de octubre de 2011
Recuerdos
Entré en aquella pequeña cafetería, estaba tal y como la recordaba. Sus paredes de color marrón oscuro, el techo blanco, y las cortinas verde oscuro que dejaban ver unas enormes ventanas de cristal.
Me senté en el mismo lugar en el que él se sentó la primera vez que vinimos aquí.
Aquella mesa en la esquina más alejada seguía como siempre. Casi puedo ver de nuevo su mirada nerviosa, sus gestos rápidos, sus manos encima de la mesa...
Pero él ya no está.
Me siento y pido un café con leche y abro el sobre de la última carta que escribió y la vuelvo a leer, una y otra vez, una y otra vez.
Llego a un punto en que me sé la carta de memoria y casi puedo recitarla, pero la cierro bruscamente y la aparto de mi, hacia una esquina de la mesa.
Pero de pronto recuerdo algo.
Meto la mano a mi bolsillo del pantalón derecho y saco su pequeño reloj de bolsillo.
Lo miro atentamente y jugueteo un momento con el en mis manos. Y de pronto lo entendí todo.
Era el tiempo que le quedaba, el tiempo que habían escogido para el, el no podía escoger, todo lo habían controlado desde el principio.
Pero ahora...
Ahora era libre, su alma podía volar tranquila sin deberle nada a nadie, sin problemas, sin rencores, sin preocupaciones ni temores.
Y me alegré por él aunque mis mejillas se inundaron de lagrimas...
Me senté en el mismo lugar en el que él se sentó la primera vez que vinimos aquí.
Aquella mesa en la esquina más alejada seguía como siempre. Casi puedo ver de nuevo su mirada nerviosa, sus gestos rápidos, sus manos encima de la mesa...
Pero él ya no está.
Me siento y pido un café con leche y abro el sobre de la última carta que escribió y la vuelvo a leer, una y otra vez, una y otra vez.
Llego a un punto en que me sé la carta de memoria y casi puedo recitarla, pero la cierro bruscamente y la aparto de mi, hacia una esquina de la mesa.
Pero de pronto recuerdo algo.
Meto la mano a mi bolsillo del pantalón derecho y saco su pequeño reloj de bolsillo.
Lo miro atentamente y jugueteo un momento con el en mis manos. Y de pronto lo entendí todo.
Era el tiempo que le quedaba, el tiempo que habían escogido para el, el no podía escoger, todo lo habían controlado desde el principio.
Pero ahora...
Ahora era libre, su alma podía volar tranquila sin deberle nada a nadie, sin problemas, sin rencores, sin preocupaciones ni temores.
Y me alegré por él aunque mis mejillas se inundaron de lagrimas...
martes, 25 de octubre de 2011
Frío
Hace frío...
Hace frío dentro y fuera de mi...
¿Que es para ti una madre?
¿La persona que te da la vida, solamente?
Para mi es una persona clave en mi vida, alguien que me apoya, que me dice lo que está bien y lo que está mal, la que me enseña, me guía, me riñe y sobre todo me hace reír cuando lloro...
Pero...
Y cuando esa persona se vuelve tu verdugo, se avergüenza de ti, te insulta, te menosprecia, te dice que no vales para nada, te llama "Drogata" o "Desgraciada" ¿Que puedes hacer? ¿Que le puedes decir? ¿O prefieres optar por irte y no decir nada?
Esa fue mi opción, esa fue la opción que escogí...
Es mi mejor amiga, lo és, pero también es mi peor enemiga.
Este lugar es el único sitio en el que me atrevo a decir lo que siento y lo que pienso...
Nunca tuve el valor de decirte a la cara nada de lo que pienso, nunca tuve el valor de enfretarme a ti.
Pero no por eso he dejado de quererte... jamás lo haría, eres parte de mi y yo soy parte de ti, no somos nada la una sin la otra... nada...
y desde aqui puedo decir con total libertad que te quiero, te quiero más que a nada en este mundo
Hace frío dentro y fuera de mi...
¿Que es para ti una madre?
¿La persona que te da la vida, solamente?
Para mi es una persona clave en mi vida, alguien que me apoya, que me dice lo que está bien y lo que está mal, la que me enseña, me guía, me riñe y sobre todo me hace reír cuando lloro...
Pero...
Y cuando esa persona se vuelve tu verdugo, se avergüenza de ti, te insulta, te menosprecia, te dice que no vales para nada, te llama "Drogata" o "Desgraciada" ¿Que puedes hacer? ¿Que le puedes decir? ¿O prefieres optar por irte y no decir nada?
Esa fue mi opción, esa fue la opción que escogí...
Es mi mejor amiga, lo és, pero también es mi peor enemiga.
Este lugar es el único sitio en el que me atrevo a decir lo que siento y lo que pienso...
Nunca tuve el valor de decirte a la cara nada de lo que pienso, nunca tuve el valor de enfretarme a ti.
Pero no por eso he dejado de quererte... jamás lo haría, eres parte de mi y yo soy parte de ti, no somos nada la una sin la otra... nada...
y desde aqui puedo decir con total libertad que te quiero, te quiero más que a nada en este mundo
viernes, 14 de octubre de 2011
Magnífico.
Hoy puedo presumir de que mi día ha sido fantástico.
He estado con todas las personas necesarias para mi.
Hoy mi pequeña Ana ha cumplido sus 16 años y aunque no sé si algún día leerá este blog yo desde aqui le deseo un cumpleaños muy feliz y que tenga muchos regalos.
Puedo presumir también de que las cosas están mejorando. Empezaba a creer que nunca pasaría, pero está pasando y yo me dedicaré a disfrutar el momento porque tengo la impresión de que no durará mucho.
Mejor no pensemos en el futuro, si algo me ha quedado claro es que en este momento solo importa el presente y disfrutarlo al máximo sin importar el que dirán, solamente ser feliz y olvidar todo lo demás.
Olvidar...
He estado con todas las personas necesarias para mi.
Hoy mi pequeña Ana ha cumplido sus 16 años y aunque no sé si algún día leerá este blog yo desde aqui le deseo un cumpleaños muy feliz y que tenga muchos regalos.
Puedo presumir también de que las cosas están mejorando. Empezaba a creer que nunca pasaría, pero está pasando y yo me dedicaré a disfrutar el momento porque tengo la impresión de que no durará mucho.
Mejor no pensemos en el futuro, si algo me ha quedado claro es que en este momento solo importa el presente y disfrutarlo al máximo sin importar el que dirán, solamente ser feliz y olvidar todo lo demás.
Olvidar...
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