sábado, 13 de junio de 2015

Penalización

Bien, acabo de leer en internet que por fin se aprobado una ley que penaliza con dos a cinco años de carcel a aquellas personas que abandonen, maltraten, o maten a un animal.
En mi opinión he de decir que estoy profundamente contenta con esta ley y profundamente feliz de que por fin aquellos cabrones y escoria social (porque no se les pueden llamar personas) sean castigados por abandonar, matar o asesinar a un ser inferior que ellos.
Cabe decir que a la vez también estoy profundamente decepcionada con esta sociedad y gobierno (otra panda de cabrones al mando claro) se hayan decidido a aprobar esta ley AHORA.
Pero vamos a ver, que estamos en pleno siglo XXI y ¿solo ahora es cuando os dignáis a aprobar esta ley? ¿En qué coño hemos estado pensando todos estos años? Que pasa ¿qué solo se han empezado a abandonar y matar animales ahora?
¿Estamos gilipollas o que?
No tenéis ni puta idea de la cantidad de veces que he visto perros y gatos, muriéndose en una puta cuneta, con heridas de gravedad, porque una panda de cabrones se decidieron a abandonarlos o maltratarlos hasta saciar su maldad.
¿Y es ahora cuando os concienciáis? Venga por favor.
Toda mi vida me he criado con animales, a algunos los he visto nacer, a otros los he visto morir, a otros los he recogido de la calle y a otros he tenido que pagar barbaridades de dinero para salvarles la puta vida, ¿y sabéis que? NO ME ARREPIENTO PARA NADA.
Ellos, ellos son los únicos que jamás, jamás en su corta vida te van a abandonar, maltratar o matar, e incluso pongo todo mi cuerpo en el fuego y aseguro que si alguna vez tu puta vida de degenerado mental está en peligro, a pesar de que le hayas pegado hasta la saciedad, ellos pondrán todo lo que tengan de su parte por salvartela, ¿por qué? porque son los únicos seres vivos, en este puto planeta, que no sienten rencor, ni maldad, ni nada por el estilo. Solo pueden sentir amor, un amor limpio, sin ataduras, son los únicos que después de una puta paliza van a venir a lamerte la puta mano, porque se creen merecedores de lo que le hagas, pero a la vez no podrán odiarte, ¿y sigues siendo capaz de ensañarte con ellos y reírte de su sufrimiento?
Mereces la puta muerte si te diviertes abandonando, maltratando o matando a cualquier animal.
Menos mal que aun puedo sentirme orgullosa que pocas personas en este mundo estén empezando a moverse y a salvarlos. ME SIENTO MUY ORGULLOSA.

martes, 28 de abril de 2015

Lobos

Le dio una calada a su cigarro y lo tiró al suelo. Lo piso con sus Air Max y lo apagó.
Debían de ser alrededor de las 12 y aún no tenía ni idea de donde se encontraría.
Era demasiado tarde y aún no había vuelto.
El frío le perforaba los huesos como finos cuchillos que se clavaban en su piel.
Se obligó a tranquilizarse y a esperar con paciencia, no tardaría mucho en llegar.
O eso esperaba.
Un ruido lo alertó, como si alguien estuviera pisando las pocas hojas que quedaban después del frío otoño.
Respiró tranquilo y sonrió.
Pero no era ella.
Su sonrisa se borró de su rostro.
No era más que un lobo. Un bello y grande lobo que lo miraba desconfiado.
No tembló. No se movió, no pestañeó. Ni siquiera respiró.
No estaba asustado.
Solo estaba sorprendido.
Allí no había lobos. O al menos eso creía.
-Quieto, Fantasma - Esa voz. Reconocería esa voz en cualquier lugar - Solo es un amigo.
Y ahí estaba ella.
Tan fina.
Tan bella.
Tan fría.
Tan... tan ella.
Ella y un lobo. Un lobo y ella.
Fantasma. Así se llama el lobo de Jon Nieve ¿no?
Fantasma. El propio nombre le daba más miedo que el animal.
Jamás se habría imaginado lo que estaba a punto de ocurrir...

lunes, 27 de abril de 2015

Demons

Y lo miró.
Lo miró detenidamente.
Observó aquella cicatriz que le atravesaba la mejilla derecha, su nariz recta y perfecta.
Miró su barbilla, prominente y sexy.
Su boca, con unos labios carnosos y rosados que invitaban a morder a cualquier chica.
Miró sus orejas. Perfectas.
Pero lo que realmente llamó su atención fueron sus ojos.
De un color avellana tan hermoso como su rostro. Con unas pestañas largas y negras que parecían querer rozar el cielo en algún momento.
Pero sus ojos eran algo más. Y quizás fue demasiado tarde cuando lo comprendió. Demasiado tarde para entender que ya estaba perdida.
Abducida.
Sin control.
Comprendió que aquellos eran un espejo de su propia alma.
Y a través de ellos pudo ver miles y miles de demonios danzando en ellos.
Como un baile terrorífico.
Como una guerra de dolor.
Dependía de ella. Dependía de ella y de nadie más. Dependía de ella vencer sus demonios. No los suyos propios. Los de él.
Dependía de ella sacar a ese rebelde sin causa de sus demonios. O quedarían sumidos los dos en ellos.

martes, 24 de marzo de 2015

Frío

Mirar hacia atrás es una sencilla opción que solo tu puedes escoger. Normalmente me paso la vida mirando hacía atrás en vez de fijar mi vista en todo lo que tengo delante y que aún no he recorrido.
A veces me gustaría cerrar los ojos durante un momento y soñar como habría sido la continuación de nuestra historia, sin siquiera imaginarme la posibilidad de un fin tan doloroso y trágico a como realmente fue.
¿De verdad ella te besa mejor que yo? ¿De verdad te hace sentir mejor que yo? ¿De verdad dejaste de quererme tan pronto?
Odio que esas preguntas taladren momento sea cual sea el momento del día. Pero lo hacen. Y me torturan.
Quisiera poder parar el tiempo y dejarlo suspendido en el primer beso que me diste. O en el primer "te amo", a no, espera, ahí fui yo la primera. Quisiera poder volver a sentir de nuevo tus caricias en mi cuerpo, tus besos en mi pelo, tu respiración agitada en mi cuello... Pero, ¿donde estás? ¿Donde te escondiste?
Quisiera morir y olvidar, pero lo cierto es que mi vida depende de mi, mi futuro depende de mi, todo depende de mi, y no puedo abandonar nada por ti.
Eres como una droga, dañina, cruel y punzante, que se abre paso en tu cuerpo y lentamente te va matando, pero me volví adicta, solo tu, mi droga, podía hacerme volar, olvidar, soñar... Y sin embargo, a pesar de que ha pasado un mes, aun no puedo desintoxicarme de tu recuerdo.
No quiero que vuelvas, pero tampoco quiero que te vayas del todo. Es como el cocainómano que lucha por dejarlo, pero sigue chutándose de vez en cuando.
Sigo buscándote en cada rincón de esta maldita ciudad, suplicando por verte, clamando poder mirarte de nuevo a los ojos y realmente comprobar que me olvidaste. Pero tampoco sería una buena idea, no quiero ver con mis propios ojos como otra chica, mejor o peor que yo, ocupa tus pensamientos, ocupa tus brazos y te da un calor que debería darte yo.
Quisiera odiarte, de verdad que si, quisiera hacerlo, pero ¿a quien quiero engañar? Terminaría primero odiándome a mi misma antes que a ti.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Carta suicida.

Querida mamá, querido papá:

¿Tan mala hija soy? ¿Tanto os he hecho sufrir? Decidme porque permitís que mi autoestima esté por los suelos. ¿Que ganáis con insultarme? ¿Os sentís mejor por hacerme sentir el peor de los seres humanos? 
¿Tan mala hija soy? ¿Que os he hecho? No se que podré haber causado que tanto odio tenéis hacia mi. ¿Por qué permitís que lo que siempre hay en mi rostro son lagrimas, pero nunca sonrisas?
¿Tan mala hija soy? ¿Por qué me destrozáis? No entiendo cual es vuestro afán en encerrarme entre cuatro paredes. He comenzado a tener claustrofobia por no poder salir de ellas. Habéis conseguido que ya no vea mi habitación como un santuario, si no que lo veo como una cárcel.
¿Tan mala hija soy? ¿Tanto odio me tenéis? Vuestra forma de menospreciarme, de humillarme, de torturarme no lo encuentro normal.  A veces preferiría una paliza antes que vuestras palabras, creo que dolerían menos. 

Lo único que me entran ganas en tardes como esta, es coger un par de cuchillas y abrir mis venas, ver como mi sangre gotea, y notar poco a poco como me voy sumiendo en un sueño eterno. 
Sin embargo nunca soy capaz de hacer tal cosa, siempre pienso que algo mejor estará a punto de venir, pero como siempre, soy una ilusa que demasiado optimista.
Hasta que llegue el día que no sienta otra cosa más que ganas de morirme, y os prometo, os prometo con tal seguridad, que mi muerte caerá en vuestras conciencias, hasta el día de vuestra propia muerte. 
Queda más que jurado.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Quiero.

Quiero irme.
Quiero escalar nuevos horizontes.
Quiero oler nuevos sabores.
Quiero degustar nuevos olores.
Quiero dejar de ser como soy.
Quiero dejar de ser idiota.
Quiero correr por una autopista a 200 km/h.
Quiero dejar de depender tanto de él.
Quiero volar en un ala delta.
Quiero tener mis propios deseos y dejar de perseguir los sueños de los demás.
Quiero romperme los huesos en un concierto de Rammstein.
Quiero bailar bajo la lluvia.
Quiero ser yo misma, sin importar lo que la gente piense de mi.

sábado, 5 de mayo de 2012

Cobarde.
Es mi nombre de pila. El miedo me paraliza, me aterroriza, me retiene. No puedo impulsarme hacia adelante. No puedo impulsarme hacia ningún lado.
Podría rebelarme ¿verdad?
Podría huir de casa, dejar de sufrir y de ser maltratada, podría ser libre, correr en una moto a 120 km por hora en una carretera mientras sonrío y el viento agita mis cabellos.
Podría salir, volver a las tantas de la madrugada, podría emborracharme. Dejaría de ser una prisionera que vive su confinamiento encerrada en su habitación con la única compañía de un ordenador.
Todo eso podría hacerlo.
Pero, ¿que me retiene?
El miedo a ser encontrada por mis carceleros. El miedo a ser asesinada por el dolor.
Pero, ¿llegará un día en el que deje de ser una cobarde?
Yo creo que si, solo estoy acumulando mierda en mi subconsciente para poder amenazarles y que se den cuenta que, la dulce chica a la que han criado, maltratado y menospreciado, se ha convertido en un águila con odio y dolor en sus entrañas, incapaz de sentir nada más allá del odio y del rencor.
Y en ese momento podré decir bien alto: Me habéis convertido en un monstruo, ahora mirad como os asesino por dentro, carroñeros.